
El factoring es una alternativa financiera que permite a las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) recibir de manera inmediata el dinero de sus facturas y créditos futuros a cambio de un descuento. Este servicio incluye la gestión y cobranza de las facturas. En nuestro país, existen diversas plataformas que ofrecen este tipo de servicio, como prestamype.com, adelantafactoring.com, supraperú.com, entre otras, así como entidades financieras como BCP, Interbank y Scotiabank.
Recuerda que, al invertir en factoring, es importante entender el mecanismo financiero que funciona de la siguiente manera: las empresas ceden sus facturas a las plataformas de factoring de su elección para recibir el dinero dentro de un plazo que no supera las 48 horas.
PASOS PARA INVERTIR EN FACTORING
- Selecciona la plataforma de factoring de tu preferencia y regístrate. Solo necesitarás tu DNI vigente.
- Completa el periodo de validación para activar tu cuenta e iniciar la inversión.
- Una vez que la cuenta esté validada, la transferencia del dinero se realiza de manera inmediata.
- El proceso se puede realizar en línea.
Este tipo de transacción es una alternativa para empresarios que enfrentan períodos de liquidez limitada y desean obtener fondos de manera continua. Además de proporcionar dinero inmediato, el factoring puede ofrecer una rentabilidad anual del 18%. Actualmente, no hay un límite específico para realizar este tipo de gestiones.
RIESGOS DEL FACTORING
Aunque el factoring proporciona liquidez inmediata y es útil para muchas PYMEs, existen riesgos. Si una factura queda impaga más allá de los ocho días hábiles posteriores a su fecha de vencimiento, la plataforma de factoring puede reportar la deuda a las centrales de riesgo, afectando así la calificación crediticia de la empresa. Además, estos servicios están inscritos en Cavali (Registro Central de Valores y Liquidaciones).
BENEFICIOS
- 1. Inversión rápida, sencilla y de forma segura
- 2. Rentabilidad competitiva
- 3. Oportunidad de diversificación
- 4. Libre elección de facturas
En nuestro país, el factoring está regulado por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), que se encarga de asegurar el cumplimiento de las normativas para estas transacciones. Aunque el proceso es relativamente sencillo y beneficioso, agiliza el flujo de efectivo y se convierte en una herramienta financiera valiosa para las operaciones empresariales principales.
